Cinco errores que probablemente estás cometiendo con la salud

A la hora de intentar mantenernos sanos, gran parte de lo que necesitamos es muy sencillo. Son cosas que sabemos que deberíamos hacer pero que, por un motivo u otro, no hacemos.

Enterate si alguno de estos son algunos de los errores que podrías estar cometiendo con tu salud:

1.-  Creer que los excesos o atracones pueden “quemarse” así nomás:

Es sentido común. Y aun así, miles de personas se entrenan con frecuencia (y mucha intensidad), sobre todo después de haber cometido excesos en la mesa, con la intención de “quemar” las calorías que se metieron al cuerpo el día anterior. La ecuación de calorías ingeridas y calorías gastadas que nos enseñaron está desfasada y no tiene en cuenta todas las variables que pueden influir en el modo en que el cuerpo metaboliza el combustible que le damos. No existe ningún modo de sustituir una dieta de alto valor nutritivo y ningún ejercicio puede hacer desaparecer los efectos de una mala dieta. Lo mejor para la salud es optar por alimentos que hayan requerido la mínima intervención humana y aumentar la ingesta de verduras.

2.- Creer que por no tener gluten ya es un alimento sano.

Solo porque sean sin gluten (o sin azúcar o sin lactosa) no significa que sean mejores en términos nutritivos. Sigue siendo necesario mantener una baja ingesta de alimentos procesados y envasados. Tené mucho cuidado con la etiqueta de “sano” y comprobá siempre los ingredientes para evitar aditivos indeseados.

3.-No darle al hígado el trato que merece

En lo que respecta a la salud, el hígado tiene muchas (y fundamentales) cosas que decir. Pese a ello, muchas veces la gente toma decisiones que sobrecargan el hígado con sustancias que tiene que transformar (desintoxicar) antes de poder eliminarlas. Por ejemplo, cuando tienen que pasar el día a base de café, bebidas azucaradas, una copa de vino…, ¡ah!, y ni rastro de verduras. Al sobrecargar el hígado, los efectos repercuten en la energía, la calidad de sueño, el equilibrio hormonal y muchas más cosas. Habría que ser mucho más conscientes y realistas sobre la cantidad que puede asumir el hígado de estas sustancias e intentar reducir al mínimo su consumo. Algunas de las más perjudiciales son el alcohol, la cafeína, el azúcar refinado, las grasas trans y otras sustancias sintéticas como las que pueden hallarse en lociones para la piel y productos domésticos.

4.- Ignorar las señales que te manda el cuerpo

Demasiada gente soporta síntomas fácilmente curables solo porque creen que son algo “normal”. El síndrome premenstrual, el estreñimiento, la hinchazón, el ardor estomacal y los dolores de cabeza son afecciones frecuentes pero no por ello “normales”. Las afecciones que sufrís de forma habitual son una forma que tiene el cuerpo de comunicarse con vos y decirte que tenés que cambiar algo (lo que comés, lo que bebés, el ejercicio que hacés). Así que escuchá a tu cuerpo, porque puede mejorar tu salud y tu vitalidad en el día a día.

  1. -No desconectar nunca

El cuerpo necesita descansar, y descansar no solo es dormir. Si sos de esos que no paran de hacer cosas en todo el día durante toda la semana, siempre pendiente del móvil u otros dispositivos, te va a pasar factura. Intentá hacer un hueco de un par de horas en tu agenda semanal para “hacer” nada, o amplíá ese hueco a un día entero si te es posible.

 

 

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