4 iniciativas para no desperdiciar alimentos

Según datos de la FAO, el organismo de la ONU para la alimentación y la agricultura, un tercio de los alimentos producidos en todo el mundo para el consumo se pierde o se desperdicia. Traducido en cifras: 1.300 millones de toneladas al año acaban en la basura.

Por eso, y por suerte, han surgido numerosas iniciativas gubernamentales, públicas, empresariales e individuales para que no se desaproveche ni una miga de pan más.

Y estos son algunos ejemplos:

1.- Community Shop: un supermercado social

Los supermercados convencionales tienen políticas muy estrictas sobre la fecha de vencimiento de sus productos. La gracia de este Community Shop, un supermercado social inglés, es poder vender esos productos en buen estado pero que están cerca de expirar, a precios mucho más bajos. La idea es ayudar a las personas de más bajos ingresos, que no pueden pagar los precios de mercado. Limitan su número de clientes en base a su situación económica y actualizan constantemente sus listas, por si alguna persona ha mejorado su situación social y así dar oportunidades a otras.

 

2.-Food for Free: larga vida a la buena comida

El programa de rescate de alimentos de Food for Free en Massachusetts, EE.UU., se dedica a darle una nueva vida no solo a frutas y verduras frescas que son desperdiciadas, sino a comidas preparadas en distintas instituciones que, por problemas de espacio o normas estrictas, se desperdician.

El programa, que recoge actualmente comida de universidades como Harvard y el MIT por ejemplo, cuenta con la capacidad de almacenar hasta 4.000 comidas congeladas y 6.000 en refrigerador hasta que alguna organización asociada pueda recibir la comida. Así, le dan comida gratis a más de 25.000 mil personas en condiciones de calle.

3.- Lebensmittelretter: llegar y llevar

La organización berlinesa Lebensmittelretter, instalando refrigeradores en distintos rincones de las ciudades, trabaja con más de 1.700 voluntarios que se dedican a llenarlos de comida que podría desperdiciarse en supermercados, casas y hasta huertas urbanas.

Organizándose a través de redes sociales y su plataforma web, han logrado compartir comida y evitar tirarla, con una red de alrededor de 100 puntos estratégicos con góndolas o refrigeradores en todo Alemania. En Berlín hay 21 heladeras sociales, la mayoría en el interior de aquellos comercios que están asociados a la iniciativa, aunque también hay algunos en las calles.

4.- HomeBioGas: generando energía

Hacer de la comida no utilizada, energía para el propio uso, es otra alternativa. Si la comida ya no está para comerla, lo mejor es separarla como desecho orgánico, algo que es ya muy común en países como Alemania. La novedad de HomeBioGas es que los beneficios se los lleva directamente uno.

Pensado inicialmente para comunidades pobres, esta máquina transforma restos alimenticios e incluso el desecho de animales, en gas para cocinar, y en fertilizante líquido natural. Agregando una bacteria, se pone en marcha un proceso de fermentación donde por día se pueden producir hasta tres horas de gas de cocina y 10 litros de fertilizante.

¿Y qué podemos hacer nosotros en casa? Reducir al mínimo la cantidad de comida que se desperdicia, por ejemplo, comprar sólo las frutas y verduras que vamos a comer por día, fijarnos la fecha de caducidad de los alimentos perecederos y ver si llegamos a consumirlos a tiempo o aprovechar las sobras para cocinar otros platos, entre otras ideas.

 

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