¿Cómo puede influir tu patrón de sueño en tu día de trabajo?

Cada persona tiene un patrón de sueño, descanso y energía diferentes.

Según Michael Breus, especialista en sueño y autor del libro “El poder del ‘cuándo’”, el momento exacto en el que necesitas más cafeína depende enteramente de tu patrón de sueño.

Y no solo hablamos del momento en que es mejor tomar un café, sino también de cómo afrontan un día cualquiera las personas que se enmarcan en lo que él denomina crono tipos, es decir, aquello que describe tus hábitos de sueño y tus patrones de energía. O sea, cómo duermes y el ritmo con el que empiezas cada día.

El oso, el león, el lobo y el delfín: cada uno de estos cuatro animales, según Breus, describen los hábitos de sueño de cualquier persona.

Veamos cada uno por separado:

El oso: representa aproximadamente al 50%-55% de la población, y se caracterizan por ser personas que tienen horarios de sueño razonables, pero que aun así no son capaces de dormir lo suficiente de manera continuada.

El león: este tipo de personas se despierta a su hora, temprano, y normalmente sin la necesidad de utilizar un despertador. Son personas que suelen trabajar desde muy temprano y antes que el resto de la gente. Representarían al 15% de la población, aproximadamente.

El lobo: representando entre el 15% y el 20% de la población, los “lobos” odian las mañanas (y madrugar), y tienden a posponer la alarma cada cinco minutos, hasta que no queda otra alternativa que levantarse. Pueden llegar tarde al trabajo por ese motivo, y normalmente necesitan (o beben) mucho café desde temprano por la mañana.

El delfín: las personas de este grupo suelen ser ansiosas, o  sufrir de ansiedad, y tienen patrones de sueño muy irregulares. Podrían representar a un 10% de la población, y ellos mismos se suelen auto-diagnosticar como insomnes.

Como vemos, es posible que cada uno de nosotros encajemos en una categoría de estas cuatro descritas. ¿Cómo afrontar el día en cada caso? Más que detallar en exceso cómo debería ser la jornada laboral ideal, hay una conclusión que sí debemos tener en cuenta: es muy difícil cambiar un lobo por un oso.

O, lo que es lo mismo, nuestro patrón de sueño es el que es y deberíamos tratar de adaptar nuestros horarios a ellos. Si somos lobos, que odiamos las mañanas o no somos capaces de madrugar, orientemos nuestra jornada de manera que consigamos hacer las tareas que requieren de mayor concentración a las horas en las que tenemos más energía.

Si nos sentimos más activos y con energía por las noches, ¿por qué no aprovechar esas horas para hacer cosas realmente productivas? Si, por el contrario, rendimos mejor antes de que salga el sol, aprovechemos esa ventaja.

Es importante poder dormir las horas necesarias para rendir al máximo, ya que si forzamos la máquina durmiendo menos de lo mínimo necesario podemos terminar con diversos problemas de salud. Por eso, conocernos bien e identificar cómo nos despertamos y cómo afrontamos el día es fundamental para nuestro bienestar.

¿Ya te identificaste con alguno de los crono-tipos?

 

 

 

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