¿Conviene entrenar con altas temperaturas?

Cuando el termómetro supera los 35 grados salir a correr puede ser un riesgo. Te contamos tácticas y estrategias para que el calor no altere tu rutina.

Fuente: womensrunning.competitor.com

Para los que corren o entrenan al aire libre, en esta época las preguntas recurrentes son: ¿Con este calor entreno igual? ¿Es bueno salir cuando el termómetro pasa los 30 grados?

Ejercitarse con un calor extremo no es lo mejor para la salud ni para obtener buenos resultados en el rendimiento. Ningún trabajo que involucre la resistencia y se realice al aire libre puede resultar óptimo en su performance cuando el clima entorpece las cosas (y, en cuestión de clima, el calor suele ser más dañino que el frío). ¿Por qué? Ocurre que el calor nos lleva a deshidratarnos fácilmente con una consiguiente merma del rendimiento: transpiramos, y además de perder líquido, hace que la piel esté húmeda e imposibilitada para respirar y refrigerarse, todo esto conlleva a un aumento de la frecuencia cardíaca y a una disminución de la capacidad de absorción de oxígeno del aire. Ni hablar si al calor le sumamos porcentajes de humedad importante o baja presión. Ahí, el combo se vuelve realmente explosivo y correr, o simplemente trotar, puede resultar un infierno. La humedad aumenta considerablemente la sensación térmica, así como a la inversa, el viento la disminuye.

¿Conclusión? Tenemos que ir mucho más despacio para cansarnos lo mismo o más. Pero volvamos a la pregunta de si es bueno o malo salir igual cuando la temperatura nos hace sentir muy aplastados ya sin siquiera mover un dedo.

Los que saben, destacan un aspecto psicológico importante: someterse algunas veces a situaciones adversas, como un calor importante, es beneficioso para “curtirnos”, endurecernos y fortalecernos física y, sobre todo, psicológicamente. Porque la voluntad y la cabeza también se entrenan. Dicen los que saben que la diferencia entre el amateur y el buen profesional puede tener que ver con el nivel de tolerancia al sufrimiento y no solo con una aptitud física y talento superiores. Lo que lleva a hacer la diferencia muchas veces (considerando mismo nivel y genética) es lo mental: el compromiso y la determinación. Esa fuerza de voluntad para hacer las cosas cuando no hay ganas, pensando en el objetivo que perseguimos.

Atención: sufrir está bueno algunas veces, pero siempre y cuando se tenga un historial deportivo que avale estar apto para asumir el desafío sin grandes riesgos, además de un excelente estado de salud. Claro que es algo que se debe ir trabajando de a poco: si somos iniciantes o nunca entrenamos con más de 25 grados, no sería buena idea salir igual si el termómetro supera la barrera de los 35 grados. Todo debe ser de a poco y con cuidado por eso, es importante seguir algunas recomendaciones básicas: entrenar antes de las 10 de la mañana o después de las 20, usar protector solar factor 30 o más, anteojos de sol, gorra, buscar lugares frescos y con sombra, tomar al menos 2,5 litros de agua por día para llegar bien hidratados al entrenamiento, más la hidratación específica para entrenar, hacer una colación pre y post entrenamiento, no saltear el desayuno, comer sano y liviano e incorporar al menos tres frutas al día.

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