Seis datos curiosos que no sabías de la siesta

En sus orígenes era una ‘experiencia religiosa’.

Fuente: dormidina

Estos seis datos sobre el reposo a media tarde te harán reformular el concepto que tenías de la siesta.

1.- Una experiencia religiosa

En el siglo XI, los sacerdotes dejaban un hueco sagrado para el descanso. En los conventos benedictinos se seguían las reglas monásticas marcadas por San Benito de Nursia, entre ellas “reposo y tranquilidad en la hora sexta”.

La hora sexta (de la que proviene etimológicamente el término siesta) se refería al periodo comprendido entre el mediodía y las tres de la tarde. Por esta norma, los religiosos debían acostarse en silencio para descansar y cargar pilas para el resto del día. Tras los monjes pioneros, comenzó a adoptarse en otros monasterios y también se la apropió la población no religiosa, que empezó a llamarla “siesta”.

2.- Aliada contra los infartos

A diferencia de lo que se pueda pensar, dormir después de comer es necesario para reposar los alimentos. Además, el cansancio del día necesita una media hora de reposo para aliviar las tensiones físicas. Todo ello ayuda a relajar el corazón, haciendo que esté más descansado, eliminando el estrés cardíaco y ayudando a prevenir el riesgo de infarto.

3.- Desde España con amor

Indiscutiblemente, la siesta tiene la seña made in Spain, sin embargo, como el jamón y el aceite de oliva, se exportó a otros países como Estados Unidos, donde un 34% de la población recurre a un sueño reparador a lo largo del día. También en Oriente Medio, Latinoamérica o Filipinas han adoptado esta costumbre dadas las altas temperaturas en las horas centrales del día.

4.- Mente sana

La siesta nos sirve para desconectar la mente, llegando a un estado de relajación total. Alcanzar este punto zen nos hace agudizar los sentidos y la capacidad de razonamiento. Al despertar después de un sueño de menos de media hora después de comer, seremos más resueltos y nos concentraremos más fácilmente a lo largo de la tarde.

5.- Estudio y siesta

Un estudio elaborado entre 3.000 niños, indica que los escolares entre tres y cinco años que duermen un rato después de comer, aumentan su capacidad de atención y su rendimiento en las aulas.

6.-Media hora es más que suficiente

Está demostrado científicamente que la siesta mejora la salud en general y la circulación sanguínea; previene el agobio, la presión o el estrés. Tiene efectos reparadores y mejora la memoria, pero es saludable con un límite. Más de media hora suele provocar dolor de cabeza.

Mientras dormías la siesta, podés estar tranquilo de que tu hogar queda protegido con el mejor seguro.

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