Jet lag: ¿qué es y cómo superarlo?

Para muchos, la idea de tomar un avión hacia tierras lejanas es uno de los grandes placeres de la vida, pero que puede convertirse en un trastorno.

Viajar es una gratificación fundamental en la vida de muchas personas, el refuerzo principal a todo un año de trabajo y esfuerzo, un motivo en sí mismo suficiente para ahorrar. Explorar el mundo y conocer otras ciudades, culturas y formas de vivir la vida nos ofrece una oportunidad sin paragón para ampliar nuestros horizontes culturales, despertar la curiosidad, aprender a relativizar algunas de nuestras preocupaciones fundamentales, y flexibilizar los esquemas más básicos con los que interpretamos el día a día.

El jet lag aparece así como una alternación del sueño, que también afecta al estado de ánimo ya nuestra sensación subjetiva de bienestar general, y puede estropearnos los primeros días de nuestra estancia en ese  destino soñado, además de hacernos después más difícil la vuelta a nuestras obligaciones cotidianas.

Para funcionar de manera adecuada nuestro organismo, y en general el de todo ser vivo, sigue un reloj biológico que regula, entre otras variables básicas, los ciclos de sueño y vigilia. Los denominados ritmos circadianos marcan los intervalos regulares de tiempo a través de los cuales se desarrollan los procesos fisiológicos que nuestro cuerpo requiere. Se trata de ritmos endógenos, constantes y estables, pero pueden verse alterados y desorganizados por variables exógenas como, por ejemplo, la exposición artificial prolongada a la luz brillante (los receptores de la retina facilitan la influencia de los factores ambientales sobre algunas de nuestras funciones más automáticas) o el hecho de transitar rápidamente entre varios husos horarios.

Los síntomas, que se exacerban cuando no conseguimos dormir durante los vuelos nocturnos o si viajamos largas distancias hacia el este (siendo la desregulación de horarios y ciclos de descanso mucho mayor cuando “avanzamos” en el tiempo que cuando “retrocedemos”) pueden mantenerse a lo largo de varios días y fastidiarnos buena parte de nuestras vacaciones. ¿Qué podemos hacer para prevenir tales efectos sin sacrificar ni un solo día de nuestras vacaciones?

Acostate tarde los días previos a tu viaje, si volás hacia el Oeste. Los pilotos aéreos lo saben muy bien, y si la frecuencia de sus vuelos se lo permite, van acostumbrando a su cuerpo de manera gradual en función del destino al que tengan que dirigirse.

Y acostate temprano los días previos a tu viaje, si volás hacia el Este. Y, además procurá madrugar más que nunca.

Regulá tu exposición a la luz. Porque la exposición a la luz, como veíamos antes, ejerce una influencia directa en la estimulación de algunas funciones cerebrales o neuroendocrinas, la luz regula la maquinaria interna de nuestro cerebro, y de ahí que la fototerapia haya demostrado ser eficaz en el tratamiento del insomnio, y también del jet lag. Por eso, una vez llegados a nuestro destino, es importante funcionar de acuerdo a sus horas exposición a la luz solar, desde bien temprano por la mañana.

Dormir en los aviones no es tarea fácil, y no todo el mundo puede acceder a cómodos pasajes en primera clase. Anticípate  a esa falta de confort, que impedirá tu descanso durante el vuelo y propiciará el jet lag una vez llegues al destino. Preparate antes de salir de casa, usá ropa cómoda, prepará todos los elementos que después puedan serte útiles para tratar de descansar. Solemos preparar mucho la estancia en el lugar elegido, pero pensamos demasiado poco en el trayecto.

Tomá un aporte extra de melatonina. Normalmente por la noche, antes de la hora de dormir, y durante de los 3 a 5 primeros días desde la llegada. Ahora bien, su eficacia depende de la dosis que cada persona necesite y de su pauta de administración. Por ello es recomendable consultar con un médico en cada caso de manera individualizada.

Tomá agua. Un organismo que funciona bien es un organismo bien hidratado. Beber agua, por sí mismos, no te salvará del jet lag, pero la deshidratación sí puede aumentar sus síntomas. Además, también es importante que los cambios de hora no afecten negativamente a nuestras necesidades también rítmicas de alimentación e hidratación.

No recurras a bebidas energéticas, así no interferimos en ese proceso de adaptación, y lo enlentecemos al alterarlo.

Si salís de viaje, estás avisado sobre el jet lag, y también te avisamos que podés dejar tu casa con la mayor tranquilidad contratando el mejor seguro.

Zurich. En las pequeñas y grandes cosas de la vida.

 

 

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